viernes, agosto 15, 2008

Y si lo sentía ¿por qué nunca te lo dijo?

Presiento que no erré al tomar dos materias con el mismo maestro. Nunca he sido de esa idea pues resulta bastante aburrido escuchar las mismas historias; un día descubren que la leche es blanca y lo dicen en los 24 grupos que tienen, claro ése es el principal objetivo de su trabajo: sacarnos de la ignorancia, pero el recicle ya es para discutirse. ¿Cuántos maestros pierden el interés y se ahogan en la cotidianidad de sus cartas descriptivas? ¿Cuántos responsables de la enseñanza no matan a golpes perezosos las ganas de aprender? Millones de educadores andan por las aulas recibiendo un sueldo y asfixiando la conciencia del aprendiz.
Pero cuando realmente te enfrentas a una persona enamorada de su profesión y de un deseo insaciable de mostrar más allá de los libros, es verdaderamente una maravilla. Contagian de pasión cada centímetro de loseta y las paredes vibran al sonido de la experiencia auténtica. Lamentablemente, puedo contar con los dedos de mis manos a esos maestros que han dejado huella en mi desarrollo básico y profesional y me atrevo a escribir en este irracional pedazo de ciberespacio que ellos no piensan en el reconocimiento insípido de las plaquitas y diplomas, más bien piden a gritos que se adhieran al aprendizaje tanto como la sanguijuela a la piel.
Este maestro es uno de ellos, es la mismísima sanguijuela pegada a una idea fundamental para lograr la felicidad total: hacer y disfrutar. O al menos fue la impresión que me dejó al empezar la clase con fechas, motivos, mapas, sarcasmos y mucho pesímismo ante tanta injusticia mundial.
Ojalá pueda gozar de esa posibilidad algún día y no solo como maestra, sino también como persona en cualquier ámbito social.

Esta vez, me fui de lleno a la modalidad semiescolarizada que proporciona nuestra querida facultad y, aunque en su mayoría son sociólogos y los quiero estrangular, me parece que puedo vivir con ello y con uno que otro que esta de muy buen ver. En fin, ya veremos...





no fui suficiente para él...

2 comentarios:

..:: Shinji Ikari ::.. dijo...

En realidad no entiendo por que el odio hacia los sociologos, si tan buena gente son preocupandoose por todo y haciendo en realidad nada.

Saludos!
:D

roche dijo...

Me caen bien lo sociólogos. Estaba harta de mis compañeros comunicólogos, aunque sé que pronto no soportaré tanto estudio social, pero definitivamente lo prefiero a verle la jeta todo el dia a un grupo de psicólogos (ya lo hice en la intersemestral).
A fin de cuenta, todos: humanos. Por eso no soporto mucho tiempo a unos o a otros. Ni a mi.
Que amargada y apática que ando. Ocupo un novio atletico y voraz.

Saludos Susan...a