jueves, agosto 28, 2008

I’m not gonna write you a love song

¡Me siento de la vergaaaaa! y disculpe usted querido lector, lectora, pero es que no encuentro alguna otra expresión para describir esta maldita enfermedad. Eso sí, muriéndome pero bien que sigo de alcahueta. No sé si Dios me regaló un don o es una maña horrible que desarrollé a lo largo de mi existencia pues hacer planes maquiavélicos, llenos de fantasía y volverlos creíbles me resulta muy muy fácil. ¡Ay, Susana! ¿¡cómo le haces!? Todo me lo creyó. ¿Debería sentirme orgullosa de mis actos? digo... hice que alguien saliera de un apuro pero a costa de poner en tela de juicio su credibilidad. Chale. Por eso me enfermo tan culeramente; debería estar atendiendo mis responsabilidades escolares y preocupandome por mis calificaciones y en cambio estoy aquí haciendo nada y esperando. Veo pasar a todos esos pobres trabajadores que solamente se resignan a laborar en una institución que no agradece ni un saludo cordial. Eso es muy patético, al menos yo, no sería ese tipo de jefe. No sería una persona tan cerrada y problemática; por supuesto que no me gustaría ser así pues vivir con el temor de que un día un balazo me parta el corazón no es muy grato. También veo pasar lo que me conviene. Coqueta. Yo creo que por eso me enfermo tan culeramente, ya qué.





Babe, I’ll walk the seven seas when I believe that
There’s a reason to
Write you a love song today

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