lunes, septiembre 28, 2009

Ayer me dijo oblicuamente amor mío y hoy tengo que ser áspera con la memoria...

Me escapé un ratito para sentir qué es ser una verdadera. Quisé contemplar el suelo caprichoso de lo cotidiano, pisando aquí, caminando despacio, corriendo cansada, alzando los brazos, cerrando los ojos del porqué y rompiendo asfalto.
Me perdí unos minutos en el vuelo inmenso de lo vanal pronunciando un SI a todo aquél que bebiera mis labios, invitando a mis demonios a jugar en el patio, repartiendo caricias sólidas e inertes, saboreando el NO de la soberbia.
Me olvide de todos para conocer a otros peores; es tan igual, hay tanta basura en sus almas, tanto por qué luchar, miradas cabizbajas y risas indomables, el círculo es el mismo y es tan sencillo.
Fingí olvidarlos; mantuve mi memoria seca de recuerdos, de ilusiones viejas y esperanzas cansadas.
Todos esperan que regrese, que viva como ayer y es una lástima puesto que tiré mi cuerpo al vacío y aún no quiero dejar de caer, escapar, perderme, olvidar... no hay nada allá atrás.

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